Datos Básicos: El día comenzó fresquito, con el cielo enmarañado que no dejaba al sol aparecer. Posteriormente cuando la mañana fue abriendo el sol se fue imponiendo y a medio día, la temperatura era muy agradable. La duración de la ruta fue de unas 2,5 horas aproximadamente.

 

Crónica: Una soleada mañana de otoño, cuya noche anterior había cambiado la hora, nos reunimos un gran grupo de 45 personas entre mayores y pequeños. Unos quedamos en el habitual punto de reunión de las rutas en Toledo, y otro pequeño grupo se unió en el propio aparcamiento de las Barrancas. Sin duda es un enclave natural sobradamente reconocido por su belleza, a lo que hay que sumar que la dificultad del recorrido es escasa. Además, no dista más de 30 kilómetros de la capital regional, lo que facilitó que tanto mayores como pequeños disfrutásemos de un precioso día en un entorno maravilloso. Los pequeños podían jugar, investigar, buscar cosas entre las piedras, o seguir a sus padres para descubrir senderos que permitían tener otro punto de vista de este enclave tan particular. El grupo fue accediendo a los distintos miradores que permiten el disfrute de la erosión de la montaña, así como de las aguas tranquilas del embalse de Castrejón. Un paseo que terminó de nuevo en el aparcamiento de salida y que permitió recordar a los asistentes, que tras el paseo, degustaríamos en Burujón una sabrosa paella acompañada con vino de la tierra que hizo las delicias de todos los asistentes.

Sin duda ha sido una jornada familiar que los padres han disfrutado doblemente, tanto por la belleza del entorno como por ver disfrutar a sus hijos.

Las Barrancas de Burujón