Datos Básicos:
Longitud: 17 km.
Duración: 7,5 horas.
Desnivel: 675 m.
Punto y hora de Inicio: Puerta de la iglesia de San Ildefonso en Toledo (6 participantes) a las 7:30 horas y en la calle Real de Robledo del Mazo a las 9:30.
Participantes: 8. Todos socios.

Crónica: Al solicitar varios socios la reagrupación en Toledo para viajar en menos coches, con lo que supone de ahorro de espacio, gasto de combustible, contaminación, etc… la junta directiva, pese a no estar en la convocatoria, decidió atender la petición de los socios y se añadió un punto de encuentro en la iglesia de San Ildefonso en el barrio de Santa Teresa en Toledo. La hora de salida fue las 7:30 horas.
Una vez repartidos en dos vehículos, el grupo de 6 participantes que se dieron cita en Toledo, partió hacia Robledo del Mazo. Una vez allí, se tomó un café en el bar “Miguel” antes de recoger a las otras 2 componentes que completarían el grupo de 8 participantes de la ruta.
Nada más salir del pueblo por la calle del Endrino, el grupo alcanzaba el primer hito del día. El puente romano sobre el arroyo del Endrino que atrajo la atención de los participantes y en el que se hicieron varias fotografías. Un par de kilómetros más adelante, y pasada la labranza del “Tío Fernando”, el grupo encaraba el primer vadeo sobre el río Gébalo, en esta ocasión por la zona denominada “Las Pasaderas”. El río llevaba bastante caudal, pero las piedras son grandes y el grupo las pasó sin dificultad. En este punto, comenzaba la subida por una senda que conecta con el camino de la Fresneda, donde se realizaría la primera parada del día para hidratar y ajustar la ropa. El camino de la Fresneda, se siguió durante dos kilómetros y medio hasta que se giró hacia el suroeste para comenzar la bajada de nuevo hasta el río Gébalo, donde el grupo realizó preciosas fotos de la hoz que el río hace en esta zona. Una vez el grupo llegó al río, el caudal era alto y no permitía atravesarlo de forma tan sencilla como lo había sido en la primera ocasión, ya que no había sitios accesibles para pasar. Tras varios intentos, y numerosas “meteduras de pata” en el río, el organizador encontró un sitio un poco más accesible para atravesar el río. Se formó una cadena humana para ir ayudando a los participantes a pasar. Una vez todos los participantes habían pasado el río, se hizo la primera parada de la jornada para reponer fuerzas.
A partir de ahí, se subiría un tramo con una fuerte pendiente de más o menos un kilómetro de longitud, aunque el terreno era ascendente durante tres kilómetros y medio. A esa altura de ruta el cuerpo iba pidiendo reponer fuerzas con la comida central del día y se buscó un lugar resguardado del viento para hacer la parada central. Allí el grupo descansó y repuso fuerzas con unas preciosas vistas hacia la zona de La Carrascosa y Los Charcos, en dirección noroeste.
Tras una media hora de descanso, el grupo retomó el camino hacia el punto más alto de la jornada, que alcanzaría un kilómetro y medio después. Durante ese trayecto, el grupo destruyó varias columnas de procesionarias que bajaban de los pinos donde habían hecho sus nidos. En este punto más alto el grupo aprovechó para realizar la foto de bandera, que repetiría en el collado del Mazo, un kilómetro más tarde, desde donde se obtienen unas magníficas fotos del pueblo.
A partir del collado, una bajada con mucha pendiente en sus primeros metros, dejaría al grupo en el pueblo tras recorrer los últimos dos kilómetros de ruta, para acabar de nuevo en el bar “Miguel” y tomar las habituales cervezas tras la ruta y citarse en la próxima ruta del club.

Ruta CXXXIV: Robledo del Mazo- Río Gévalo-Puerto del Mazo