Datos Básicos:
Longitud: 14 km.
Duración: 6 horas.
Desnivel: 400 m.
Punto y hora de Inicio: Aparcamiento de tierra del Puerto de Pedro Bernardo, en la AV-922, a las 9:30.
Participantes: 10. 8 socios y 2 no socios.

Crónica: Aunque el punto de inicio era el puerto de Pedro Bernardo, la mayor parte del grupo, hizo parada en el pueblo de Pedro Bernardo para tomar café y visitar su pintoresca Plaza Mayor.
Tras el breve paseo por Pedro Bernardo, el grupo se dirigió al aparcamiento donde se iniciaba la ruta y tras unos minutos para aparcar y una breve explicación de la ruta, se inició el paseo por un camino ancho que ascendía suavemente hasta alcanzar el mirador de las “5 villas”, donde se hizo una primera parada para admirar y fotografiar las imponentes vistas del valle, el Puerto del Pico y el Torozo.
Desde aquí, se continuó por buen camino, hasta alcanzar la zona de Las Estercolizas, donde se inició una empinada ascensión hasta llegar al sendero que llevaba a la roca conocida como “La Seta”, donde se hizo la parada para reponer fuerzas y se aprovechó para hacer la foto del grupo con la bandera del club.
A partir de este punto, el camino se disipaba en senderos marcados con hitos, que en continuo sube y baja, llevaron al grupo al punto más alto de la ruta, de 1514 m y que se rodeó por la izquierda.
Siguiendo por toda la cuerda, el grupo alcanzó el Risco de La Abantera, donde varios de los miembros del grupo hicieron una trepada de unos 15 metros por las rocas, hasta alcanzar el hito y hacer las pertinentes fotografías.
Se continuó por un sendero, que descendía oculto entre helechos y piedras hasta el llamado Mirador Grande, que es un macizo rocoso coronado por dos enormes piedras caballeras, a cuya espalda y bajo el sol del mediodía, el grupo dio cuenta de las viandas que traía para comer.
El lugar era ideal para la pausa, y las vistas inmejorables: El Valle del Tiétar al Sur y toda la cuerda de Gredos al Oeste.
Con gran pesar, por lo placentero del descanso, el grupo abandonó el lugar y tomó un amplio camino que a la sombra de pinos resineros y sin apenas pendiente, condujo al grupo hasta una fuente, donde el hielo había cristalizado en curiosas formas que fueron fotografiadas.
Tras esta breve pausa, se retomó el camino y se alcanzó el punto final de la ruta.
Tras regresar al pueblo de Pedro Bernardo, el grupo disfrutó de unas cervezas y una agradable conversación en una terraza soleada, dando por finalizada la jornada.

Ruta CXXXI – Puerto de Pedro Bernardo – La Abantera