Montes de Toledo. Enero de 2006.
Los habitantes del municipio ciudadrealeño de El Robledo dijeron adiós al 2005 con un chapuzón en el río Bullaque, una iniciativa que vienen realizando desde 1995 cuando el río volvió a llevar agua tras el largo periodo de sequía de los años 90.
Una treintena de vecinos volvieron a protagonizar el baño el día de 'San Silvestre', manteniendo así una tradición que repiten desde 1995 cuando un grupo de vecinos decidió bañarse en el río para celebrar que el agua volvía a correr por su cauce, tras varios años de sequía.
Desde entonces, los vecinos celebran el 'Día del Río' en que se ha convertido este acto para festejar que el Bullaque continúa siendo un río ambientalmente vivo, y reivindicativo para seguir exigiendo su conservación.
A las doce de la mañana los habitantes más atrevidos de El Robledo desafiaban los ateridos ocho grados de temperatura que registraba el agua y los doce grados que marcaban los termómetros de temperatura ambiente, para zambullirse en el agua, ante la atenta mirada de un millar más que se congregaba en las riberas.
Entre los más osados que protagonizaron el baño resaltó la presencia de niños y mujeres, entre ellas Martina Alonso que, a sus 61 años, volvía a ser fiel a la cita como ella misma reconocía tras salir del agua.
Martina Alonso reflejaba el espíritu que mueve a muchos de estos vecinos a protagonizar esta zambullida y que no era otro que llamar la atención sobre la necesidad de preservar este río, afluente del Guadiana, que discurre por pleno Parque Nacional de Cabañeros y que está considerado Lugar de Interés Comunitario y Zona de Especial Protección para las Aves por la Unión Europea.
En este mismo sentido se manifestó la familia Jabón-Sanz, quienes habían decidido bañarse para reclamar que 'se conserve el río', amenazado en los últimos años por varios proyectos planteados por la Confederación Hidrográfica del Guadiana (CHG) para derivar aguas de su cabecera con el fin de recargar el embalse de Gasset.
Pero entre los bañistas destacó también la presencia de muchos otros jóvenes que como Julián de Angel, un niño de ocho años del municipio de Pueblonueblo del Bullaque, acudió a bañarse para seguir el ejemplo de su tío, que desde 1995 se viene bañando cada 31 de diciembre.
Entre los atrevidos, sobresalió la presencia de dos jóvenes holandeses que conocieron la noticia a través de Internet y decidieron desplazarse desde Madrid hasta El Robledo para acompañar a sus vecinos.
Bermard Cormelissen y René Van Der Geest explicaron a EFE que la idea de bañarse por reivindicar un río limpio les parecía 'ideal' y justificaban su presencia en que en Holanda la tradición también marca un baño en gélidas aguas el primer día del año.
Pero la nota llamativa de la jornada la protagonizó Alvaro Mohedano, el cura párroco del municipio que, a pesar de llevar sólo unos meses en el municipio, se unió al baño sin ningún tipo de reserva.
La alcaldesa de El Robledo, Francisca Bonilla, que este año no pudo zambullirse en el agua, pero prometió no faltar a la cita el año próximo, recordó que, 'aunque este año hemos avanzado para garantizar la conservación del río ante la CHG, nunca vamos a bajar la guardia'.
Note: Fuente: EFE